Otra vez estoy aquí, echándote de menos, mi querida prueba de la cordura que no tengo. ¿Te acuerdas de la noche en que apareciste allí? Yo lloraba y me dolía todo, la vida me había dado muchos golpes, y tú, sin conocerme de nada, viniste y me abrazaste, haciéndome olvidar todo ese dolor que había sentido. Con unas pocas palabras me hiciste reír y llorar más que en toda mi vida. Pasamos juntos unos días, hablando de todo, y un día no apareciste. ¿Te acuerdas? Yo sí. Me quedé esperando hasta la noche, cuando empezó a llover. Y no solo lloró el cielo, yo también. No notaba las lágrimas cayendo, pero lloré. Tú, sin embargo, no apareciste. Te busqué, te llamé, no paré de pensar en ti ni un momento, y al final, encontré mi respuesta. Te habías ido. Para siempre...
Todavía me cuesta creer que, después de volverme totalmente loca, no vayas a aparecer nunca más. Hoy, como cada mes, te traigo algo azul. Hoy es un colgante. Me encantaría que te gustara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario