Todo lo que toco se deshace y se convierte en cenizas. Y soy tan torpe que lo pierdo para siempre. Intento alejarme todo lo que puedo, y aún así, si te miro te hago daño. Voy con los ojos cerrados y las manos atadas y aunque me caigo cada poco tiempo, y lloro en cada instante, no me importa. Sé que por lo menos, de esta manera, no voy a hacerte daño.