Vosotros

sábado, 31 de marzo de 2012

Red lights.




Voy andando por un camino que de repente se convierte en una calle desierta. Cae la noche y se encienden las luces. ¿Es esto un juego? Porque si lo es pienso ganarlo.

Me aburro de andar, todo es demasiado lento, así que aumento la velocidad y sin darme cuenta empiezo a correr. Todo va bien pero yo voy rápido y lo sé, lo noto. No tengo nada y lo quiero todo. No soy nadie y aún así voy corriendo. Voy cada vez más rápido. No sé dónde está la meta, pero sé que desde luego la voy a alcanzar. No paro, no tengo intención de hacerlo, no hasta que consiga mi objetivo.

 Llevo tiempo sin parar y empiezo a aburrirme. ¿Dónde está el final? No quiero seguir corriendo, quiero tomarme otra vez las cosas con calma y entonces llega el momento en que quiero frenar, quiero pensar en qué está pasando, y no hay manera. Mis pies ya no tienen freno. Llevo demasiado tiempo corriendo y ahora no puedo evitar seguir. Me voy hacia delante aumentando la velocidad y los nervios, de manera pasiva. Sé que no puede acabar bien. Sé que la única manera de frenar será el golpe.


Y de repente, las luces cambian a rojo. 


Y ahí está el freno, ahí está el golpe y ahí su estruendo.


No oigo el golpe, casi ni siento la caída y el choque contra el asfalto. No puedo moverme. Hay sangre, seguro que la hay. Estoy tumbada y, si no fuera por toda la sangre y lo que quiera que se me haya golpeado, parecería que estoy dormida. Veo imágenes aleatorias, probablemente recuerdos. ¿Estoy respirando? Eso espero.


A pesar del dolor, que lo noto leve, empiezo a sentir una sensación agradable. Por algún extraño motivo, sé que a pesar de ser agradable no va a ser algo bueno. Entonces el cansancio le puso peso a mis ojos, que se cerraron lentamente y, poco a poco, cada una de las partes de mi cuerpo se iban apagando.


Y después de eso, nada.

martes, 13 de marzo de 2012

Cry Cry Cry

A veces lloro, no sé por qué. Simplemente se me viene el mundo encima y no encuentro otra manera de reaccionar. Ya es algo que ni siquiera noto, solo sé que estoy llorando cuando tengo las mejillas completamente y húmedas y las lágrimas se deslizan dentro de mi camiseta, descendiendo lentamente.

Lloro y esto suele hacer que gente de mi alrededor, a la que aprecio, se sienta mal por no saber cómo ayudarme o sienta pena por mí. Lo primero me hace llorar más y lo segundo me crea frustración, porque la pena tiene un puesto muy alto en mi lista de Me Cago en La Hostia's.

Sé que llorar no sirve de nada, y esto me hace seguir llorando porque me siento inútil.

Por lo menos, llorar me duerme, descanso, sueño... y más tarde, a empezar otra vez la rutina.

domingo, 11 de marzo de 2012

Why?


Let me be

Dicen por ahí que hay un lugar para cada cosa y una cosa para cada lugar. Dicen por ahí que siempre hay un alguien para todo y un todo para alguien. Dicen por ahí que nadie ni nada está completamente solo porque, para empezar, la soledad les acompaña.
Si todo esto es cierto, me considero la excepción momentánea que confirma la regla.